Soy un pívot de 34 años de la NBA. Soy negro. Y soy gay”.
Con estas palabras, Jason Collins, jugador de los Wizards de
Washington, se ha convertido este lunes en el primer deportista estadounidense
de una de las grandes ligas del país que revela su homosexualidad cuando todavía
está en activo. Collins firma su propio relato en una exclusiva de la revista Sports Illustrated que saldrá a la
venta el próximo 6 de mayo.
“No había pensado en convertirme en el primer atleta homosexual de un
gran equipo estadounidense”, dice Collins. “Pero ya que lo soy, estoy encantado
de abrir esta conversación. Me hubiera gustado no ser el niño que levanta la
mano en clase y dice ‘soy diferente’. Si hubiera sido así, alguien habría hecho
esto antes. Pero nadie lo ha hecho, y esa es la razón por la que hoy levanto la
mano”.
Collins juega en la NBA desde 2001 y en total ha disputado 713
partidos, aunque generalmente con bajos promedios, durante su trayectoria por
equipos como Toronto, Memphis, Atlanta, Boston y Washington. Su confesión llega
apenas
dos semanas después de la de Brittney Griner, considerada como la mejor
jugadora de la liga femenina, aunque causó mucho menos revuelo. Ambos han
revelado su homosexualidad en un momento de intenso cambio de la opinión pública
estadounidense a favor de los derechos de gais y lesbianas, desde los ciudadanos
hasta la esfera política.
“Su anuncio constituye un momento importante para el deporte
profesional y para la historia de la comunidad gay”, declaró
este lunes el expresidente Bill Clinton en un comunicado, en el que además
comenta que Collins estudió con su hija Chelsea en la Universidad de Stanford.
“También es la declaración de un buen hombre que quiere lo mismo que muchos de
nosotros: poder ser nosotros mismos, hacer nuestro trabajo, crear una familia y
contribuir a nuestra comunidad”.
“Mi doble vida me ha impedido tener cercanía con mis compañeros de
equipo. Al comienzo de mi carrera me esforcé por parecer heterosexual, pero
según me sentía más cómodo con esta máscara, cada vez me costaba menos”, explica
Collins en primera persona en un artículo titulado El primer deportista
gay. “Estos últimos días, sin embargo, pocas cosas han separado cuándo
llevaba la máscara y cuándo no. Personalmente, no me gusta meterme en la vida
privada de otras personas y espero que los jugadores y entrenadores me
respeten”.
De momento, su compañero de equipo Garrett Temple ya le ha dedicado
un mensaje
público en la red Twitter: "mucho respeto a Jason Collins por ser
auténtico", escribe. Kobe Bryant, líder de Los Angeles Lakers, también ha
publicado en la misma red lo "orgulloso" que se siente por el gesto de
Collins. "Nunca ahogues quién eres por la ignorancia de los demás", escribió
poco después de salir a la luz el artículo en la próxima portada de Sports
Illustrated.
El veterano jugador de la NBA escribe que nunca ha revelado su
homosexualidad a un compañero de equipo. La primera persona con quien lo
compartió fue su tía. Esta le contestó que lo sabía "desde hace años". "Entonces
me sentí cómodo en mi propia piel y por primera vez, en su presencia, dejé de
tener que censurarme". Collins habla del "alivio" de aquella decisión.
"Imagínese que está en un horno. Algunos de nosotros aceptamos nuestra
sexualidad inmediatamente mientras que otros necesitan más tiempo para hacerse.
Yo tardé 33 años".
Una de las primeras preguntas que debió responder Collins, que ha
preparado su relato con el periodista Franz Lidz, es por qué revelar su
homosexualidad ahora. El jugador dice haberse sentido inspirado por Joe Kennedy,
político de Massachusetts, y su compañero de habitación en la universidad.
Kennedy acudió el año pasado a la manifestación del Orgullo Gay en Boston.
Collins, no. "De haber ido, hubiera respondido solo con medias verdades. Me
sentí orgulloso por él y avergonzado de ser un homosexual que ni siquiera podía
animar a mi amigo como espectador. Qué vergüenza tener que vivir una mentira en
una celebración de orgullo".
El atentado sufrido hace dos semanas en la ciudad de Boston, donde
fallecieron tres personas y más de 200 resultaron heridas, también adelantó la
decisión de Collins. "Si las cosas pueden cambiar en un instante, ¿por qué no
vivir honestamente?" Hasta entonces, su único gesto de "solidaridad", escribe,
era llevar el dorsal 98 en sus dos últimos equipos. "En 1998 ocurrió uno de los
asesinatos de odio más notorios contra un homosexual", dice Collins, en recuerdo
de Matthew Sheparad, secuestrado y torturado en la Universidad de Wyoming.
"Cuando me pongo esa camiseta, estoy haciendo una declaración a mi familia, mis
amigos y a mí mismo".
Collins defiende su esfuerzo para “trabajar duro y ganar partidos” y
pide a sus compañeros que sean eso, buenos compañeros “dando su apoyo pase lo
que pase”. El jugador reconoce que muchos le han preguntado cómo van a
reaccionar otros deportistas a este anuncio y que no tiene “ni idea”. “Espero lo
mejor y estoy listo para lo peor”, escribe. “La mayor preocupación parece ser el
comportamiento poco profesional de jugadores homosexuales en el vestuario. Pero
créanme. Me he duchado muchas veces en estas 12 temporadas. Mi comportamiento
nunca ha sido un problema y no va a serlo ahora”.
El deportista asegura que su conducta no va a cambiar, que sigue
creyendo en la premisa de que “lo que pasa en el vestuario se queda en el
vestuario” y que siempre será “un modelo de discreción”. “Soy un veterano, me he
ganado el derecho a ser escuchado. Lideraré con mi ejemplo para demostrar que
los jugadores gais no somos diferentes de los heterosexuales. No soy la persona
que habla más alto, pero siempre alzaré mi voz cuando otros se equivoquen”.


1:54 a.m.


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